
Mira mi José, allí paso que se encontraron dos zorros por el camino, el zorro viejo dijo al joven-- que alegría ver tus pasos firmes y seguros deslizarse por el polvo del camino sin pausa necesaria para tomar aliento y descansar tu corazón.
El joven zorro con porte majestuoso miro de reojo al viejo y con voz firme le dijo –aparte del camino viejo, no ve que esta estorbando mi marcha y las presas esperan a que yo les de caza. Aullando aparto al viejo con el hocico y paso sin mas.
El viejo entonces grito-- ¡tu te lo encontraras!-- Y continuo su camino… al llegar a la sima de la pequeña colina, justo al árbol marcado por sus uñas, el viejo oyó aullidos de desespero y se encamino hacia un enorme agujero recubierto en parte por ramas, se asomó tímidamente y diviso en el fondo al arrogante joven con cara descompuesta mirándole con mirada nada altanera, una mirada de suplica que acompañada de sus aullidos era lastimosa. El viejo se quedo un momento callado y a continuación dijo con voz jactanciosa – ya lo encontraste, ¿tanto te suponía hablar con un viejo?...