lunes, 16 de febrero de 2009

Tú te lo encontraras...


Mira mi José, allí paso que se encontraron dos zorros por el camino, el zorro viejo dijo al joven-- que alegría ver tus pasos firmes y seguros deslizarse por el polvo del camino sin pausa necesaria para tomar aliento y descansar tu corazón.
El joven zorro con porte majestuoso miro de reojo al viejo y con voz firme le dijo –aparte del camino viejo, no ve que esta estorbando mi marcha y las presas esperan a que yo les de caza. Aullando aparto al viejo con el hocico y paso sin mas.
El viejo entonces grito-- ¡tu te lo encontraras!-- Y continuo su camino… al llegar a la sima de la pequeña colina, justo al árbol marcado por sus uñas, el viejo oyó aullidos de desespero y se encamino hacia un enorme agujero recubierto en parte por ramas, se asomó tímidamente y diviso en el fondo al arrogante joven con cara descompuesta mirándole con mirada nada altanera, una mirada de suplica que acompañada de sus aullidos era lastimosa. El viejo se quedo un momento callado y a continuación dijo con voz jactanciosa – ya lo encontraste, ¿tanto te suponía hablar con un viejo?...

viernes, 6 de febrero de 2009

El callejon del suspiro




En el callejón del suspiro
te encontré dormida
en el callejón del suspiro
te encontré, mi vida,
quieta, allí tendida
rodeada de flores de escarcha
lagrimas de luna llena
sollozos de noche clara
llantos de penumbra
como mujer de amor escaso,
en el callejón del suspiro.
.

jueves, 5 de febrero de 2009

"La Fortaleza de mis alas".

"36 blogs amigos de tres plataformas nos hemos unido hoy para contar un cuento en no más de 70 palabras. Al final encontrarán los enlaces a los otros blogs participantes, para que por favor lean sus versiones originales y las comenten"



Sentado en mi habitación junto a un gran ventanal convertido en mundo, a través de él veo gente por su calle, miro mis pies postrados, reclinados en estribos de hierro, sueño y saco el alma con sus fuertes alas y vive, se mueve, anda, se siente alegre, y te veo en la distancia, tal vez alcanzarte y abrazarte no pueda, pero si, amor, protegerte, con la fortaleza de mi alma…




Enlaces a los otros blogs participantes:
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lunes, 26 de enero de 2009

La manera de pescar.


Día tras día se levantaba con el alba para acudir a la marina con su caña de pescar, era una playa de mar suave, de orillas ligeras, de arena fina, de color de oro donde sus días pasaban sin asomo de premura, sin atisbo de ruptura de una monotonía buscada, anhelada por un ser que dedicaba su tiempo a soñar, sus sueños eran dirigidos hacia un futuro cercano, eran sueños de mar, de hombre curtido por la brisa marina y el sol.
Relataba en mente su circunstancia real y lo que debía acontecer para salir de esa playa…pensó en un pez muy grande atrapado en su sedal, en su lucha para atraerlo hacia el manto arenoso… de repente noto como su caña se inclinaba en arco hacia el frente queriendo huir de su mano, aferró fuertemente su mango dando inicio su reyerta por sacar del agua aquel pez que se dejaba notar de tamaño descomunal por su poder de disputa, tras largas horas de lucha aquella pieza apareció ante sus ojos era realmente enorme. Su precio en la lonja fue grande, marcho de allí contando el dinero y encamino sus pasos hacia la casa del mar adquiriendo dos cañas mas para su próxima pesca.
En las jornadas siguientes su capturas aumentaron y con esto sus ingresos, con lo que pudo adquirir una pequeña barca, y, su manera de pescar cambio pasando a ser barquero y con ello sus ingresos siguieron en aumento.
Al final de unos años decidió comprar un barco cambiando de nuevo su manera de pescar, pasando a ser patrono de un barco llamado pescador, día tras día seguía saliendo a faenar hasta que aquella fatídica jornada el mar engullo su barco…
De repente un fuerte tirón en su caña lo despertó del sueño, se encontraba en su playa, de mar suave, de orillas ligeras, de arena fina, de color de oro donde sus días pasaban sin asomo de premura, cogió su navaja y cortó el sedal decidido a no cambiar su manera de pescar.

martes, 20 de enero de 2009

El guardián de sonrisas.






-Está bien pequeño, si no quieres hablar no te forzaremos, no obstante no nos gusta que nos observen a escondidas, preferimos vernos las caras lo necesitamos para robar las sonrisas.
-¿Robar sonrisas?
-Eh, metro sabe hablar.
Coloqué mi mano en la boca en un gesto de reproche y de admiración hacia ese personaje que fue capaz de arrancarme unas palabras.
-No te sientas mal, te contare un secreto, aquí todos hablamos.
-¿Cómo que robáis sonrisas? ¿Para que las queréis? ¿Sois ladrones? ¿Donde las tenéis?
-Para, para pequeño, un momento, ¡creo que nos arrepentiremos de que puedas hablar!
No pude más que sonreír, me encontraba eufórico como…aquella noche en que mama repartía los regalos que se encontraban bajo el árbol…de repente la tristeza se apodero de mi rostro, notaba como su tirantes iba en aumento y se encargaba de borrar todo atisbo de sonrisa gozada en un espejismo de irrealidad. Yo no podía alegrarme, no tenia de que alegrarme…
Xavi se dio cuenta, me miro fijamente a la cara y su semblante cambio.
-Metro, creo que has aprendido las respuestas demasiado rápido sin dejar que nadie te las enseñe… Té robamos la sonrisa antes de que tu alma se la lleve para siempre, porque tu sonrisa queda aquí.
Se puso su mano en el pecho, dando suaves golpes, muy lentamente…
-La guardo aquí en mi corazón para dártela cuando la tristeza te embargue y verdaderamente la necesites para seguir adelante. Me preguntas si somos ladrones, te diré que solo somos creadores de ilusión, repartidores de sueños, y guardianes de sonrisas.
Dicho esto puso la mano de su pecho en mi cara dando un pizco en mi mejilla y algo mágico sucedió una gran sonrisa se dibujo en ella…

lunes, 19 de enero de 2009

La flor dormida.




Siempre hay una bella flor dormida,

solo hay que despertar su aroma,

para disfrutar sin duda,

de su gran hermosura,

mi jardín llene con vida

de tu esencia mi bella.

Al excitar mí alma

Con amor y premura.

Me das largas amor ante tal pasión

¿qué esperas a cerrar mi herida?

¿por qué no escuchas mi horror?

clamando al cielo con temor

tengo que ser fuerte por mi dama

para no perder la flor de su dadiva divina.


lunes, 12 de enero de 2009

Los okupas de las artes.







Hoy es el día, tengo que salir de aquí, no puedo quedarme…
Repasaba mentalmente todo el tiempo confinado, intentando encontrar algo que importara la pena recordar… ¡Si! esta Anna, siempre me dice que me parezco a su pequeñín, me da besos y me trae a escondidas trozos de pastel y se ríe al verme comer, luego extiende su mano para acercarme un pañuelo y me dice…
-Cariño límpiate esos morritos y la puntita de la nariz.
Dicho esto da media vuelta mientras ríe y marcha.
Era mi profesora de lenguaje, me enseño a ordenar mis ideas, pero no pudo inculcar en mí las normas de la escritura, decía que era demasiado libre como para atarme incluso a una manera de escribir.
Era tarde los pasillos del colegio estaban vacíos, yo esperaba en un rincón sentado sobre mi maleta, mientras miraba ese largo pasadizo de suelo forrado en mármol desgastado y frío, aquellas paredes altas grisáceas con cenefas cerámicas a su mitad, decoradas con motivos florales de color azul, aquel techo alto que deja entrever las vigas de madera ya curvas por el peso sostenido, sus arcos lisos de piedra rematados con yeso.
-Venga daros prisa con esos carros de ropa, ponerlos junto a la puerta, el camión esta a punto de llegar.
Ese día la ropa se recogía por la puerta principal ya que en la nave de la lavandería tenían preparada una pequeña fiesta, la fiesta de Nochebuena. Hacia un año, menos unas horas que me encontraba en aquel lugar y no estaba dispuesto a pasar ni un minuto mas.
Cuando las señoras de la limpieza marcharon me deslice sigilosamente dentro de un carro tapándome con la ropa sucia, sabia que no me echarían a faltar pues estaba encargado de vigilar los dormitorios para que nadie entrara, por lo que disponía de unas cuatro horas antes de que Luisito el gafas viniera a liberarme, por lo tanto me encontraba tranquilo esperando…
Sonó la campana de la puerta y el bedel se dirigió a ella.
-Venimos a recoger la ropa.
-Son esos dos carros.
En un abrir y cerrar de ojos me encontré dentro de un camión rodeado de montones de ropa sin saber como bajar de el… pero, se a parado, voy a esconderme, no puedo arriesgarme a ser visto y volver allí, solo el echo de pensar en una vuelta repentina me recuerda el dolor de aquellos azotes con la correa del director, mientras gritaba que me enseñaría por las buenas o por las malas, apretaba mis puños y mis dientes para no darle el gusto de oír mis quejidos, y solo conseguía que siguiera con mas ímpetu su castigo en una muestra de poder humillante y autoritario ante un niño que tan solo podía jurar que no saldría una lagrima mas de sus ojos.
La puerta se abre, tengo que permanecer inerte, quieto, no respirare…creo que han marchado con un carro de ropa, tendré tiempo de salir… urdí un plan, me puse a contar intentado imitar los segundos de un reloj hasta que regresaron a por otro carro, 243, ¿Cuántos minutos son? Cuenta rápido venga ¿Cuántos son? Ya esta, cuatro minutos y 3 segundos, suficiente para salir de allí sin ser visto. Salí de mi escondite, saltando del camión, pero y mi maleta, no podía dejarla era todo lo que tenia… para vuelve atrás, brinque de nuevo al interior del camión la cogí de un tirón y calcule que debían quedarme un par de minutos tenían que ser suficientes, Salí corriendo con mi maleta a rastras sin detenerme ni mirar atrás, aquella esquina pero esta tan lejos, un esfuerzo mas le gritaba a mis piernas sintiendo el ahogo, no puedo desfallecer necesito llegar a ella…ayúdame papa.
Me encontré tirado en el suelo, levante mi cabeza con miedo de ver a alguien llegando a mí… ¿Doble aquella esquina?, si, doble aquella esquina, levanta no te confíes un niño solo con una maleta podía levantar sospechas entre la gente tengo que esconderme ya saldré a caminar arropado por la noche, rápido tienes que buscar un lugar, ese hueco en la pared de piedra, si entra no pares.
Me encontré al otro lado del muro, estaba rodeado de plantas altas en un terreno abandonado y al fondo unas naves de ladrillos rojizos, habían raíles de vía amontonados, eran las antiguas cocheras del metro, mas haya me llamo la atención una placa metálica pequeña como las que se encuentran en los asientos de los vagones, la cogí y continúe caminando hacia aquellas naves.
Al llegar a la puerta de la primera nave, estaba abierta mire en su interior habían tres vagones viejos carcomidos por el ocido aparcados sobre unas vías muertas, oí unas voces aproximarse, corrí al primer vagón ocultándome en el. Se detuvieron ante el, hablaban de ensayar un poco antes de ponerse a arreglar los ventanales de la parte de arriba.
-Xavi, sabes que hemos de preparar unas barricadas a la entrada, justo antes de la vía principal de entrada a cocheras, se oyen rumores que vendrán los grises a desalojarnos.
De que hablaban, no entendía nada, la curiosidad me pudo y asomándome por la ventanilla distinguí mucha gente que formaba un corro en cuyo centro se encontraba un hombre el cual, al volver a hablar lo relacione con el tal Xavi, tenia en sus manos tres bolos grandes y pronto se puso a lanzarlos al aire volando sobre su cabeza, me quede quieto mirando sin importarme que pudieran verme… ¡fuego! aquel tiene unos palos con bolas de fuego crea malabares con ellos se acerca uno a su boca, guay, escupe fuego, notaba la necesidad de alzarme un poco mas para poder ver al resto… ¡música! sonaba música, aquella chica es genial se dobla hacia atrás tocando el suelo y andando con pies y manos… aquellos de que van disfrazados, jajaa , son payasos. Me quede de pie en el vagón mirando aquella gente, saltaban bailaban, reían y de repente se sentaron todos ante unas cajas de cartón pintadas en forma de marco decorado y salió un personaje una marioneta vestida de hada con su varita mágica, note como mi boca se abría en muestra de admiración…
-Mirar que e encontrado, ¿pero tu que haces aquí pequeño?, ¿Cómo te llamas?, ¿no dices nada?, ¿que traes en tu mano?
Me arrebato la chapa de la mano, la miro y leyó en voz alta “metro”, no me digas que te llamas metro, se puso a reír a carcajadas como si acabara de contar un chiste…



miércoles, 7 de enero de 2009

La bella calma.




Levanta tu ancla dejando partir el navío de esta tormenta, no esperes que las mismas olas golpeen tu nave una y otra vez hasta zozobrar tu vida hundiéndola en un abismo de penumbra, nadie es digno de abatir velamen de tu fuerte mástil, pues has de deslizarte en aguas bravas ganando con ello la bella calma…




lunes, 5 de enero de 2009

La contadora de historias.






La contadora de historias.


ألف ليلة وليلة Alf layla wa-layla. Sherezade,

Cuenta la leyenda que el sultán Shahriar es traicionado por su mujer la cual es apresada y decapitada, lleno de ira y rencor manda a su visir conseguirle una esposa virgen para cada día y decapitar a la esposa del día anterior. Pero este terrible designio es roto por Sherezade la misma hija del visir, que en contra de su padre se ofreció voluntaria para pasar la noche con el sultán, Ella trama
un plan astuto que lleva a cabo, sorprendiendo al mismo sultán contándole un cuento, del cual interrumpe su relato al despuntar el alba y promete el final para la noche siguiente. Así durante mil largas noches y al paso de una más logro el perdón del sultán. Surgiendo “las mil y una noches




Dedicada a nuestra Shere, una gran contadora de historias que me sedujo como al sultán con su mundo interior lleno de historias, esperando que las mil y una noches queden cortas en número ante ella y pueda disfrutar de su amistad largamente.


A sus pies mi Sultana de este humilde cuentacuentos.

viernes, 2 de enero de 2009

Tierra Fría


Me encuentro sentado ante un papel en blanco; con mi pluma en una mano y mi cabeza recostada en la otra cuyo codo descansa sobre la fría mesa del escritorio; lo miro pensativo intentando dilucidar como quedarían unos trazos finos plasmados en el, de que hablarían, que historia pretenderían contar.
Solo podía vislumbrar unas sombras rebotadas, creadas por un haz de luz utilizado en un frugal intento de dar tregua a una vista cansada escondida tras unas gafas desfasadas, cuya utilidad no es más que acercar palabras a una mente inquieta por todo lo que se puede perder en un segundo.
Me decidí y dando suelta a mi pluma, como si se tratase de un caballo, empezó a trotar sobre el fondo blanco dejando un rastro de signos cuyo asentimiento era latente, su reflejo negro de tinta suave trasformada en palabras ponían poco a poco sentido de frases, dando colorido a una hoja de blanco y de negro la cual tenía algo que confesar…
Acudían a mi mente palabras extrañas, como piezas de un rompecabezas que se han de encajar para encontrar ese motivo lógico que las haga descifrables, creando un lienzo de un lugar distante cuyo nombre resulto ser “Tierra Fría”. No podía apartar ese nombre de mí, un pánico intenso se apodero de mis pensamientos al recordar que estas palabras forjaban algo que creía ya olvidado y soñado. Pero era tan real…

miércoles, 31 de diciembre de 2008

El árbol de los amantes.






Estaba cansado y decidí parar mi coche al lado de una tapia de piedra no muy alta, una valla que no impedía la entrada a un inmenso jardín, baje del coche, para estirar un poco las piernas, y me puse a caminar en paralelo a la línea entre el jardín y la carretera, al llegar ante la entrada me llamo la atención una placa donde pude leer “el jardín de los amantes” su puerta de rejas se encontraba abierta, mire mas allá de ella y pude observar como un manto verde cubría todo la superficie cónica de aquel extravagante jardín, que coronaba en un pequeño montículo donde se erguía el único árbol del lugar.
Sin pensarlo me dirigí por encima de aquella alfombra hasta llegar al árbol, y pude observar su tronco sus ramas aquella similitud con dos…
-bonito árbol. ¿Le gusta?
Me di la vuelta sobresaltado y advertí a un hombre mayor con un rastrillo que recogía las hojas que caían del árbol, incluso antes de llegar al suelo. De repente planto el rastrillo en el suelo apoyándose en él y las hojas dejaron de caer.
-es un árbol muy viejo, dice la gente que nació mayor, que surgió de un día para otro por una mujer.
¿Por una mujer? Pregunte mostrándome muy interesado.
Si, por una hermosa mujer. Pero es una larga historia y tengo que recoger las hojas.
Mire a mi alrededor y no distinguí hoja alguna, fruncí mi ceño como no entendiendo nada.
Aquel hombre viejo de pelo blanco, se percato de mi gesto y dijo.
-¿Cree usted que estoy loco? Las hojas que cayeron son pasadas, y no se puede borrar el pasado, las hojas que caerán son futuras, y nunca sabremos lo que hay que recoger, pero… las hojas que caen son presente y este sí, se puede limpiar sin demorarnos para que no se convierta en pasado.
Dejo de hablar juntando aquellos ojos fríos faltos de vida, como intentando dormitar.
-No entiende nada de lo que le digo ¿verdad?
-No sé a qué se refiere usted.
- Es muy joven todavía pero deje que continúe, y así lo entenderá.
Inhalo aire dando a entender que lo que relataría a continuación era algo costoso para él.
-Todo empezó hace muchos, muchos años, en el tiempo donde los matrimonios se gestaban por conveniencia de las familias.
Vivía una chica muy bella, en el pueblo de al lado, si en una casa roja donde la calle acababa en un pequeño estanque formado por las aguas cristalinas de un riachuelo, su familia era humilde, su padre se dedicaba a cuidar de las tierras del terrateniente.
Un día el terrateniente se fijo en la hija de Antonio, pues era viudo hacia ya unos años y le dijo.
- Antonio su hija va teniendo edad casadera, ¿ya tiene pretendiente? Ni recordarle tengo que yo sería un buen partido para ella.
Antonio sabía que su hija Nerea andaba medio ennoviada con un mozo del pueblo, pero no podía rechazar tal propuesta y contesto que no.
-No don Armando mi hija no anda festeando con nadie, ni tiene pretendiente alguno, aparte de usted, claro está.
Dándose por satisfecho de la contestación recibida paso a hablar del ajuar para con su hija y comentarle que la cosa no podía esperar mucho por la edad caprichosa de la misma.
Nerea mientras tanto, ajena a las maquinaciones de su padre, cada día que pasaba se sentía más y más enamorada de su joven, incluso tenían planes de futuro, su amor era guardado en secreto por los dos, se veían a las afueras del pueblo para no ser descubiertos; no tenían nada que esconder, pero su vida solo era de ellos dos; habían escogido un prado resguardado de la vista por una pequeña valla, donde daban rienda suelta a su amor.
Un día llego a casa su padre un poco antes de lo normal, se sentó a la mesa y pidió a su madre por ella, se dirigió a su habitación y le comunico que su padre quería verla. Nerea se dirigió al comedor en busca de su progenitor sin intuir lo que él le tenía que comunicar.
Mira Nerea estas en edad casadera, aunque tu corazón te puede jugar malas pasadas, por lo que me creo en la obligación de velar por tu bienestar y buscarte marido.
Nerea notaba como un sudor frío le invadía todo su cuerpo pero no se atrevía a articular palabra, por respeto, o quizás por miedo.
Con tristeza en el alma Nerea acudió a su cita diaria con el muchacho y paso a relatarle lo ocurrido, él la abrazo fuertemente sin saber cómo consolarla ni de qué forma actuar por su juventud y su temor, Juntos decidieron que lo mejor era aceptar las pretensiones de su padre, pero nunca renunciarían a estar juntos, a poder verse y amarse.
Pronto llego el triste día de la boda, donde su corazón quedo partido en vida, no podía concebir la existencia sin su amor y pensó que pronto estaría junto a él…
Pasados unos días pudo salir encaminándose al prado preguntándose mientras se acercaba si él estaría allí esperando el encuentro. Pronto sus dudas se disiparon al verlo, tocarlo, abrazarlo y besarlo. Todo esto se repetía cuantas veces ella podía escapar de su encierro.
Pero llego el día que el señor don Armando se percato de lo que sucedía y decidió vengar su honor, cogió su escopeta de caza y sin ser visto por Nerea la siguió hasta el idílico prado, una vez allí, espero que cayera en los brazos de su amante, y penetró en amenaza tajante contra el joven encañonándole con su escopeta decidido a disparar…aconteció entonces algo imprevisto Nerea se interpuso entre el arma y su amante recibiendo ella el disparo, cayendo entre los brazos de su amado. Don Armando al ver lo acontecido arrojo su escopeta y dando media vuelta marcho como absorto por la imagen.
Nerea agonizaba en los brazos de su joven, este le gritaba que no podía dejarle, que le había prometido estar siempre a su lado, ella le miro a los ojos diciéndole en voz tenue, nunca te dejare y al momento una lágrima rodó por su mejilla cayendo al suelo, dejando escapar su aliento.
Pero aconteció que del lugar de tierra regado por su lágrima comenzó a brotar un árbol arrebatando de la mano de su amante a Nerea, enterrándola en sus raíces convirtiéndose en un árbol hermoso conservando la silueta de Nerea…
Después de lo acontecido el joven juro ante el árbol que cuidaría de el y lo amaría por siempre, sus visitas se sucedían día tras día, hasta que el joven enfermo de amor, postrado en su cama oía susurrar las ramas de Nerea, su voz le decía “tienes que venir a mi amor”, el apenas tenia fuerzas para emprender el camino hacia el jardín, pero la voz repetía incesantemente, “tienes que venir a mi amor”.
Encaminándose como poseído de pasión no tardo en llegar ante aquel hermoso árbol del jardín.
-Ya me tienes aquí mi vida de rodillas ante ti, y ahora que e de pedir mi amor.
Y aquel rumor continúo… amor ven junto ami, y el árbol extendió sus ramas para que el joven descansará en ellas… quedando dormido para no
Despertar.
Desde aquel día el único árbol del jardín los unió para siempre.
Y cuenta el dicho que Don Armando fue castigado por el espíritu del árbol a no dejar convertir el presente en pasado dejando tocar el suelo a sus hojas, convertidas en lagrimas de amor eterno.

domingo, 28 de diciembre de 2008

El frío papel


Anhele que la distancia fuera ella, que su pelo se enredara en el remolino de mi vida para atarla con mechones dorados al corazón, que su mirada atravesara el día llegando a mí en noche, que su cuerpo abrazara mis sueños para poder sentir su aliento en mi cuello. Tu cara que solo logra caricias através de este papel frío guardado en el bolsillo de mi existencia, desgastado por los intentos de mis besos en acabar con el hechizo y convertirte en ella y cada vez que no apareces se rompe mas mi alma, cada vez que no estas duele mas mi vida, amarte es dolor, pero que seria de mi sin ese papel frío, que miro cada día cientos de veces recorriendo con mi vista tus rasgos de ternura y reproche a mi soledad. Habla, grita, pues una palabra bastara para vencer el miedo y encontrarme a tu lado, caminando de la mano, respirando el mismo aire, rompiendo el frío papel que robo mis besos para poder sentir el calor de tus mejillas en mis labios.

viernes, 19 de diciembre de 2008

La cajita de recuerdos.


Era un niño acostumbrado a vivir en la calle a pesar de su corta edad, su sustento venia dado por unas pocas monedas de peseta que conseguía arrancar a la gente por medio de sus juegos malabares y sus palabras que fluían con espontaneidad. El simple hecho de ser extremadamente delgado y su manera de vestir conferían una sonrisa a quien lo miraba. Sus pantalones anchos con remiendos de tela cuadriculada se sujetaban a su cuerpo mediante unos tirantes negros raidos que pretendían tapar parte de una camiseta blanca muy estrecha, que resaltaba más esa delgadez esquelética aportándole un aire cómico que el sabia aprovechar.
Eran fechas festivas se acercaba la noche buena, eso significaba la venida de la navidad. Pero su navidad era muy distinta…
Recordaba aquella última noche donde habían regalos para todos, para su mama, para su papa, y como no, para el niño más feliz de la tierra.
Una lágrima recorría su mejilla cayendo hasta su pantalón…
-Este paquete para mi chiquitín y este otro para su papa.
Mama alargo su brazo atrapando un paquete con mi nombre de debajo el árbol invitándome que fuera hacia ella para arrebatárselo en un juego cómplice con mi papa que me retenía de mi mano sin dejarme ir, yo pataleaba entre risas quejándome a mi mama.
-Mama, mira a papa, no me deja; papa suelta ya.
Ella sonreía, su cara estaba iluminada por las luces del árbol, destellando en ella multitud de colores, su mirada era tierna sabía lo que me esperaba.
Di un tirón y me escape de papa, riéndome, y corriendo para poder llegar hasta mama.
-Mama, mama, cógeme.
Abrió sus brazos en gesto protector y me cobije en ellos. Mi mama me beso fuertemente en la frente y me pellizco en mi mejilla mientras escondía con la otra mano mi regalo detrás de su espalda.
-Mama dame, dámelo ya.
Cogí ese paquete con tal desesperación que no sabía cómo quitar el papel que lo envolvía. Mis papas me miraban y se reían a carcajadas, yo los oía y me sentía bien, estaban a mi lado, con migo, cerré los ojos y desee que aquella noche nunca acabara.
-Un tren, un tren.
Saltaba y corría por toda la casa.
-Mi tren, gracias mama, gracias papa.
Me los comía a besos, salte con tanto ímpetu sobre mi mama que acabemos los dos en la alfombra donde enseguida vino papa a participar de mis besos.
-Bueno y ahora tengo este paquete para papa.
-Papa ábrelo venga, ábrelo.
De su interior papa saco unos pantalones, guau que pantalones, eran de vestir muy elegantes en seguida fue hasta mama, y abriendo la palma de su mano le entrego una pequeña cajita. Mama le pregunto que era, y él le contesto.
-Cariño es nuestra caja de recuerdos.
La abrió y saco de ella un colgante con muchos aros brillantes y le dijo.
-Este aro de aquí lo compre cuando te conocí, este otro cuando me dijiste que me querías, este otro…
Y así fue enumerando uno tras uno todos los recuerdos. Mama le dio un beso a papa de los que no me dejan mirar, pero creo que en ese momento estaban solos.
Sonó la puerta.
-Ya está aquí Susi, pórtate bien y no tardes en ir a la cama, que los papas no tardaremos, vamos a casa de unos amigos y en seguida volvemos.
-Vale mama me portare bien.
Papa dejo el pantalón que le regalo mama en el sofá, y me quede mirándolo mientras se alejaban…
Al día siguiente me levante muy pronto corrí hacia la habitación de mis papas y no estaban, pensé que estarían en la cocina preparando un buen chocolate caliente, seguí corriendo escaleras abajo y me encontré con aquella gente que no conocía de nada. ¡Mira!, en la puerta de la cocina estaba Susi, pero, ¿Por qué lloraba? ¿Y mis papas?
-Papa, mama, ¿dónde estáis?
No me respondían los llame una y otra vez, pero no me contestaban, me fije y el pantalón de papa seguía en el sofá, si ese pantalón era para hoy, dijo mama que era para la comida, si papa pensé te lo tienes que poner hoy…
Ese hombre me cogió del brazo. No quería estar allí solo quería ir con mis papas, las lagrimas surgían de mí, no sabía por qué lloraba, pero intuía que pronto lo haría por mis papas.
Ese hombre me explico, que mis papas no vendrían mas, que un hombre que había bebido los atropello cuando papa ayudaba a mama a bajar del coche, que él estaba allí para hacerse cargo de mi. Pero y mis papas le preguntaba una y otra vez, y su respuesta sonaba dentro de mí una y otra vez, no vendrán…no vendrán.
Me entrego una maleta y me dijo que metiera en ella mis cosas, las manos me temblaban, mi pecho me dolía, mis ojos solo eran lágrimas, metí mi ropa en ella y cogí del sofá el pantalón de papa y callo algo al suelo, vi una cajita pequeña, vi su caja de recuerdos, de papa y mama, la abrí, y saque de ella la cadena con los aros brillantes oyendo dentro de mí la voz de papa, contando los recuerdos, todos ellos eran buenos y decidí arrancar un aro para no poner recuerdos malos en ella, solo pondré los buenos como papa.
Aquel hombre me llevo a un colegio, del cual me escape. No había recuerdos buenos para mi cajita y tenía que ir en busca de ellos, cogí mi maleta, me puse los pantalones de papa y metí en su bolsillo su caja de recuerdos… ¡mi caja de recuerdos! y marche en busca de ellos.
Y aquí me tienen con los pantalones de papa, mi maleta, y mi caja de recuerdos.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Los sentimientos te encontraron



Te busque, intentando encontrarte para fortalecerte, sabía que necesitabas consuelo pero no estaba allí para auxiliarte.
Al viento encargue mi pena de no poder verte, y el viento mismo juro ayudarme trayendo a mi tu aliento, pero no fue bastante para encontrarte.
El sol salió con fuerza y se propuso hallarte, trajo a mí tu sombra, pero no fue bastante para encontrarte.
La tierra tambien busco tus pasos, trayendo a mí el rastro de tus huellas, pero no fue bastante para encontrarte.
Entonces pensé en ti, dejando que mis sentimientos fueran los que te hallasen…
La “alegría”, busco tu rosto, atrajo a mi tus gestos cálidos, amables, cercanos, y recordó que no puedo vivir sin ellos.
El “cariño”, busco tu cuerpo, atrajo a mi tus movimientos, formas, tacto, y recordó que no puedo vivir sin él.
El “amor”, busco tu alma, atrajo a mi tu vida, corazón, fuerza y recordó que no puedo vivir sin ella.
Ya lo tenía todo, tan solo faltaba un beso de amor, para que los recuerdos se cubran de presente y los sueños de realidad.